¿Por qué acudir a una consulta de comportamiento?

Como problema de comportamiento entendemos cualquier pauta de conducta que pueda causar lesión o enfermedad en el individuo o en otros, o que simplemente resulta molesta al propietario y supone un deterioro en la relación dueño-perro. El hecho de que el comportamiento de un perro no sea del agrado de su dueño, no significa necesariamente que se trate de un verdadero trastorno de conducta, sino más bien comportamientos normales para el perro pero indeseables para su dueño, por lo que es necesario conocer las pautas normales de conducta de un perro antes de diagnosticar problemas.

Es importante señalar que los problemas de comportamiento son frecuentes y potencialmente graves, pero su tratamiento tiene éxito en un tanto por ciento elevado de casos si el diagnóstico y pautas de tratamiento son llevadas a cabo por un especialista y el propietario participa activamente. 

 

Los problemas mas frecuentes de comportamiento en el perro incluyen:

- conducta destructiva

- agresividad

- eliminación inadecuada (orinar o defecar donde no debe)

- ladrido excesivo

- fobias a ruidos o cosas

- miedo a personas u otros perros

- falta de control en el paseo

- conducta sexual 

- problemas de alimentación

- exceso de actividad

- estereotipias: lamido compulsivo, persecución del rabo, etc.



Siempre educamos en positivo

 

Para educar a los perros nunca utilizamos el castigo, como tal entendemos cualquier sistema que produzca dolor o temor en el animal. Por lo tanto no usamos ni recomendamos los castigos físicos o verbales, collares de pincho, ahogo o eléctricos. En los últimos años, por desgracia, estas técnicas han experimentado un repunte debido a famosos programas de televisión como "El encantador de perros". Nosotros creemos que el perro es uno más de la familia y su bienestar es muy importante para nosotros.


¿Qué es educar en positivo?

Nos basamos en el fundamento del aprendizaje asociativo mediante el cual conseguimos que la frecuencia de una determinada conducta aumenta o disminuye en función de sus consecuencias. Si la conducta va seguida de un estímulo agradable para el animal, su frecuencia de presentación aumentará. El estímulo positivo es lo que llamamos premios, que pueden ser comida, caricias o una palabra alegre, dependiendo del perro. Dejando que el perro aprenda con estos métodos con qué conducta obtiene un premio y con qué conducta no obtiene nada en absoluto, conseguimos que aquello que estamos enseñando perdure en el tiempo y el perro estará encantado de hacerlo cuando se lo pidamos.

¿Por qué no usar el castigo?

El castigo no se usa prácticamente nunca de manera correcta,  da lugar a perros más inseguros y ansiosos. El mal uso del castigo produce la desaparición de esa conducta cuando saben que van a ser castigados, es decir, delante de nosotros, pero no impide que vuelva a repetirse en el futuro ni cuando nosotros no estamos delante. Produce un empeoramiento de la relación con nuestros perros y está demostrado científicamente que eleva significativamente la aparición de conductas agresivas. Tenemos un perro para pasárnoslo bien con él, no para que la relación esté basada en el miedo. 


“En lugar de castigar lo que NO puede hacer,le enseñamos lo que SÍ puede hacer"